La vida es que en un día súper divertido, en el último momento, tu móvil se caiga y se escoñe. La verdad es que es en otras circunstancias estaría rasgándome las vestiduras, pero supongo que estoy relativizando y que tampoco es que pueda hacer mucho un domingo por la tarde.

Veo pasar el domingo y dejo que la resaca se escape, no necesito esa compañía. Mi gato suspira a mi lado y yo no puedo evitar sonreír, porque la vida también es sonreír en los malos momentos.

A veces, lo mejor que te puede pasar es perder a gente que quieres pero que te hace mal. Quizás lo mejor del mundo es tener un gato. Tal vez crecer siempre duele.