Iba con la música muy alta, lo suificiente para no escuchar sus propios pensamientos, volvía de trabajar, eran las 8 de la mañana y se hallaba en conflicto, como siempre.
Por un lado tenía ganas de irse a casa, a acostarse, estaba muerta y por otro quería irse a SU casa, a acostarse con Él.
En esas andaba, cuando vio un control de la guardia civil, obviamente la pararon, no había nadie más a esas horas por la calle.
Un atractivo guardía con los ojos más azules que ella había visto, y un estilo inigualable para llevar un uniforme feo se acercó a ella y puso una cara... un tanto extraña.
Ella intentó verse como él la veía, una espesa melena rizada y morena, ojos negros y lo más importante una falda del trabajo demasiado estrecha que al montarse en el coche se había subido y dejaba ver mucha pierna.
¿Por qué tenían que estar rodeados de tanta gente? Si estuviesen solos... uhmmm... sólo de imaginárselo se le erizaba la piel. Se imaginaba quitándole el uniforme, besándose, mordiéndole y quien sabe si estrenando un coche patrulla...
Él le pidió el carnet de conducir, le tomó los datos y se lo devolvió, sin decir nada, mientras una deseante dama, moría por un intenso contato físico.
Cuando paró en el siguiente semáforo y fue a guardar el carnet de conducir en el bolso, vio algo raro, dentro había un número de teléfono...
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Hoy mientras volvía de trabajar me ha parado la guardia civil, pero no me han querido hacer el control de alcoholemia porque venía de currar. Le he dado un caramelito al guardia y me he ido =)
La historia es obviamente ficción, ni soy morena, ni el agente estaba bueno ni me ha dado el número de teléfono, pero me ha hecho gracia.
Me arrepiento de no haberles pedido que me hicieran el control de alcoholemia porque siempre me ha dado miedo pensar que no voy a ser capaz de soplar el suficiente rato y me llevarán a detenida o algo asi ='(